Tiempo y espacio
Ella me miraba, movía sus iris tanto, yo veía a sus iris rebotar lentamente en los limites de los ojos, oscultandome, buscando, escudriñando algo, algo en mi, primero mi cara, luego pienso, luego soy yo, que buscas en mi, parece que buscas algo en mi y no lo encuentras, que buscas, que no encuentras? le digo, entonces, solo entonces me dice, con estas mismas parecidas palabras, busco, busco algo, pero no se que, no se que es lo que busco.
Por unos segundos me duele, porque siento que no tengo eso que ella busca, y me pregunto si buscamos eso en todas gentes, en todas las cosas y todos los seres, es que acaso alguien lo encuentra? y si lo encuentra, realmente puede aproximarse con palabras a una pizca de su descripción, no sera que llegamos solo a descripciones, de las descripciones de lo descrito? sera, como los mundos infinitos de Borges, donde habrá, una descripción verdadera, detrás de otra mas verdadera, detrás de otra con mucho mas verdad, y siguiendo por detrás, como perros infinitos, una descripción mas falsa detrás, mas mentirosa tal vez, y mas falsa que la falsedad? donde estamos nosotros entonces, en que lado de hablar, en que nivel de lenguaje estamos, para poder hablar de eso, porque no se puede decir nada de LA NADA, no se puede hablar, ni siquiera pensar en la nada, pero este no es el tema.
Todo esto literal, me lo imagino, en un segundo, el mismo segundo después de la respuesta de ella, ni siquiera vi las palabras saliendo de sus labios, y eso que estábamos a unos 2,70 centímetros de nuestras narices. pienso y le digo empáticamente:
Y ami me pasa lo mismo, pero yo no busco algo, yo espero algo, siempre estoy esperando, y no sé qué es, pero siempre espero. Mmmm... Tu eres espacio, y yo soy tiempo.
Al decir esto, con la mucha vulgaridad y simplón de mi voz que tanto odio, como un pensamiento vago solté esas palabras tan bellas que ni yo me la creía, pero ella me beso con tanto ardor, como cuando das un respirón, al haberte estado ahogándote, como salir a la luz que choca contra el océano, y respirar bruscamente, así me beso, y yo la besé, y nos convertimos en un relato, como tantos, porque no se puede hablar ni decir NADA a la NADA, y porque tenemos que contar, porque sino no nos contamos, y no cuenta ni lo que decimos...
Por unos segundos me duele, porque siento que no tengo eso que ella busca, y me pregunto si buscamos eso en todas gentes, en todas las cosas y todos los seres, es que acaso alguien lo encuentra? y si lo encuentra, realmente puede aproximarse con palabras a una pizca de su descripción, no sera que llegamos solo a descripciones, de las descripciones de lo descrito? sera, como los mundos infinitos de Borges, donde habrá, una descripción verdadera, detrás de otra mas verdadera, detrás de otra con mucho mas verdad, y siguiendo por detrás, como perros infinitos, una descripción mas falsa detrás, mas mentirosa tal vez, y mas falsa que la falsedad? donde estamos nosotros entonces, en que lado de hablar, en que nivel de lenguaje estamos, para poder hablar de eso, porque no se puede decir nada de LA NADA, no se puede hablar, ni siquiera pensar en la nada, pero este no es el tema.
Todo esto literal, me lo imagino, en un segundo, el mismo segundo después de la respuesta de ella, ni siquiera vi las palabras saliendo de sus labios, y eso que estábamos a unos 2,70 centímetros de nuestras narices. pienso y le digo empáticamente:
Y ami me pasa lo mismo, pero yo no busco algo, yo espero algo, siempre estoy esperando, y no sé qué es, pero siempre espero. Mmmm... Tu eres espacio, y yo soy tiempo.
Al decir esto, con la mucha vulgaridad y simplón de mi voz que tanto odio, como un pensamiento vago solté esas palabras tan bellas que ni yo me la creía, pero ella me beso con tanto ardor, como cuando das un respirón, al haberte estado ahogándote, como salir a la luz que choca contra el océano, y respirar bruscamente, así me beso, y yo la besé, y nos convertimos en un relato, como tantos, porque no se puede hablar ni decir NADA a la NADA, y porque tenemos que contar, porque sino no nos contamos, y no cuenta ni lo que decimos...
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